En el año 1973, se inaugura una de las primeras marisquerías de Pamplona, y desde entonces no  ha cerrado sus puertas.
Muchos cocineros han pasado por ella, pero sólo uno se ha quedado enamorado de sus fogones. Era un joven pinche de cocina, recién salido de estudiar con los jesuitas de Javier, que en el año 1978 entraba a El Mosquito para cubrir una vacante. Y sin darse cuenta, poco a poco, fueron pasando los años. Hasta que en el 2006, José Ruesta se queda como único dueño del negocio. Empieza así un nuevo sueño, donde su primo Óscar Sánchez sigue siendo su mano derecha en la cocina y su cuñado Carlos Herrero se convierte en el maître y en un nuevo gran apoyo. Junto a su mujer, su cuñada y su hija, que también se embarcan en este proyecto, naciendo así un negocio familiar donde tanta dedicación, cariño y profesionalidad envuelven los comedores, platos y personas de esta marisquería.